¿Que es todo esto? Puedo notar lo evidente que se ha tornado ignorar los detalles, las pequeñas palabras, esas frases llenas de dulce fantasía, todo ese montoncillo de sutilezas… quizás estoy errando al dejar vulnerables mis sentimientos más sinceros ¿o solo me he quedado esperando lo que no vendrá jamás? Estoy escribiendo en la nostalgia de este frío mientras una arcaica estufa eléctrica abriga lentamente mis piernas, de una manera tan artificial como la luz que me permite ver ahora. Falso como la felpa y las promesas disfrazadas. No puedo concentrar mi atención si esto se queda flotando un día más, ya es momento de liberarlo de mi castillo y dejarle en esta historia, de volverlo eterno.
Existe un aroma especial en mi atmósfera se desprende de las concurridas carreteras, se disipa solo un poco entre la facultad pública para finalmente aferrarse a mi dormitorio, entre mis sábanas ahora frías. Vive en mi memoria más tangible, una sonrisa cubierta de silencios suaves, acompañada de una frecuencia que alborota y extingue en tonos tan peculiares como su timbre, así como se refleja mi silueta en aquellos ojos que aguardan mortales tras la calidez añorada de aquel cuerpo con alma. Entonces se crispan mis sentidos, siento cada una de esas pulsaciones mientras aumentan galopantes, me ata tu perfume entre el espejo y la luz tenue, te acercas sin rodeos desprendiendo mi armadura y comienzas a desafiar al felino silvestre que aguardaba expectante. Ruge la pantera y te atrapa certera, no le niegues la gracia que le otorga el manto nocturno. Comienza la batalla, los movimientos necesarios, la pausa en suspiros, el amor camuflado entre sus manchas y las trampas del cazador.
Empero sucederá lo que sucedió siempre, termina la caza y se terminan las pasiones, se apagan las caricias y se anulan las confesiones. Ella regresará, se acurrucará entre las hojas secas y continuará esperando. Silvestre entre la gracia del manto nocturno, agotada y a veces herida va y viene, con el viento, como la brisa en las noches de luna roja.
Tengo esta nueva sensación emergiendo desde los silencios más profundos del acorazado, sulfurando cada rincón del castillo con vitrales y sus memorias. Esta ardiendo un fuego perfecto, azul lunar, consumiendo las proyecciones de ideales resentidos…unas mariposas blancas se escapan por cada latido y yo no sé cómo denominarle.
Solo deseo el silencio de tus ojos perdidos en las corrientes de nuestras historias, tan solo puedo desear la vibración curiosa de tu voz; voy a iniciar una gesta poderosa para alcanzarte en cada cielo onírico, para guardar tu esencia en mi amuleto, para que te quedes aquí por siempre.
Nadie se ha quedado en este castillo, ¿será demasiado melancólico, extraño, ajeno quizás? Pero no puedo reemplazarle, es la construcción asimilable de existencia, un génesis abstracto de mis realidades.
¿Que tal? Tiene hermosos vitrales con dragones y criaturas fantásticas, en sus corredores puedes encontrar libros con todas mis historias; justo aquí, en este recipiente de luciérnagas puedes encontrar mis ilusiones y esperanzas, por lo que más quieras, cuídalo, es todo lo que voy a pedirte…en cuanto a todo lo demás, quédate cuanto quieras, prometo visitarte o escribirte cada día, en verdad deseo que sientas la verdad con la cual me comunico, verás que cada día, yo te vuelvo a elegir.

Haz notado como esta hégira siguió feroz su curso, dejando la ambivalencia de nuestras dudas en proyecciones mentales silenciosas y perfumadas. A momentos un latido retumba en las cavidades espaciales de mis pequeños espacios sagrados resucitando aquellos opacados resúmenes mediocres de las explicaciones posibles que alguna vez me fueron útiles para sosegar esos dolores silenciosos, entonces puedo re-dirigir el curso y tocar nuestra soledad. Suavemente deslizo con ternura mis dedos sobre su piel blanca y suave, mi mirada se pierde en su pequeña luna mientras me elevo entre sus alturas enigmáticas hasta el mismo momento en el que se oculta para dejarme caer en el perfume tenue de su traje. Probablemente estoy aquí, buscando la delicadeza de su silencio en caricias, pero me abate con fiereza ¿me he equivocado de suspiro? Solo dímelo esta vez, reencuéntrate con tu ternura y déjame entrar, solo déjame pasar por esos caminos ya nevados para renovar tus esperanzas, no te quedes ahí mirándome estupefacto… o serás mi presa. Estoy observándote hace dos lunas llenas atrás y recuerdo tu aroma, recuerdo la tersidad de tu piel entre mis colmillos como recuerdo tu éxtasis. El perfil de tu sombra me es completamente familiar, si tú quieres quedarte sentado en silencio, voy a cazarte como a un ciervo y te devorare a mordidas intermitentes.
Voy a dejarme caer entre esta línea de dudas e incongruencia para encontrar tu esencia, yo quiero oír todas las historias. Llévame con calma cariño, sabes bien que en el fondo soy salvaje y no le pertenezco a nadie. Si usas fuerza forjaras mis distancias, si callas alimentaras mis hielos; si lo haces voy a devorarte, no sostendré tu mirada, me alimentaré de tu alma y luego me marcharé. Podría recordarte; te quiero, puedes pedírmelo y me quedaré, puedes cambiar cada episodio con las palabras correctas.
¿Lograrás ser parte de mis latidos, es decir, realmente quieres acompañarme? Cariño… tú no sabes cuánto hay aquí dentro, soy mucho más que un conjunto de colmillos y garras de piel suave lista para cazar, aunque no lo creas me quedo mirando la luna embelesada ardiendo en emociones adversas y a veces tengo miedo.
Si anhelas otro espacio, otro lugar, yo podría ignorar al ciervo, empero debes liberarte… yo podría seguir esperando lo sabes, mientras los hielos siguen adhiriéndose al acorazado y mis manos nevarán, mis ojos se quedarán en el cielo.
No debes provocarme, tengo fuerzas y técnicas de defensa… ¡de nada sirve obligar al licano a salir de sus bosques! Solo acércate despacio, yo podría dejarte entrar a mis inviernos si me das tus historias, si lo deseas, puedo devorarte y marcharme, no temas solo dime, ¿que deseas cariño?
El mar y su inmensidad figuraban muy exactos a esta sensación que oprimía con descomunal fuerza todos mis intentos de hablar, se asimilaba también el desierto y sus tantos pequeños remolinos de arena perdiéndose en el cielo, a este caos silencioso que retumbaba tras mis ojos y gritaba el olvidado acorazado. La esperanza que alguna vez experimente viajaba por aires mucho más limpios, un recuerdo medio muerto moviéndose desesperado entre las hojas secas de otoños casi palpables.
Me sentaba a recrear momentos épicos durante la madrugada, me agradaba la idea de experimentar esas fantasías oníricas en las que todo salía bien dentro de mi mundo primario. A veces cambiaba direcciones, movía calles y lograba reencontrar corazones o me dedicaba a perfeccionar las frases que no fueron entregadas a oído alguno como los detalles más valiosos… y pasaban horas completas mientras creaba mis diálogos y complementaba esos monólogos mudos. Al parpadear y suspirar repetidas veces, socorrida por un viento malditamente frío, volvía a mi existencia, guardaba todo en la bitácora y resumía mis imposibles para finalmente sacudir mis pantalones mientras caminaba a tientas por el patio nocturno.
Hoy acontece nuevamente, ese eco casi mudo zumbando moribundo. La suma perfecta de los momentos imperfectos, esos que yacen medio muertos por los reiterados amaneceres y las noches umbrías de pasajes insípidos a mi empatía sensorial. El lustroso telón granate y sedoso, entregado a la piedra mármol del salón que exhibe con su humillado orgullo las pinturas en sepia de lo que alguna vez fue amado, al tiempo que los vitrales con sus figuras draconianas delatan las orillas derrumbadas de una ridícula cantidad de esculturas pasmadas en papel. Allí es donde zumba con intensidad, cada línea de grafito formó un cuerpo, un rostro y englobó antes con dicha la quimérica ilusión de amar; lamento ahora la sombra desolada que proyecta mi cuerpo anestesiado entre tanta pasión melancólica, inclinado, curvo y fijo en este limbo anárquico de mis memorias, como el extraviar la llave de plata que me permitía abrir el baúl de los besos sinceros que arrimados protegían ese cristal tan puro del actual acorazado. Aquí es donde debo comenzar mi búsqueda, en algún centímetro de este salón tenuemente iluminado; tiene que estar aquí…
He caminado durante horas, tengo conciencia de aquello en medio de este reino que no obedece ni espera ser gobernado. Agobiada por la inmensidad de las sombras y el silencio absoluto de este limbo me desplomo en su fría piedra, casi puedo sentir las caricias de la extraña luz coloreada y refractada, pero captura mi sensibilidad la frialdad de este suelo -¡¿dónde diablos le he perdido?!-exclamé mientras giraba mi rostro husmeando entre las proyecciones y los estrambóticos objetos, sin detenerme en alguno, pues ninguno me parecía el correcto. Desearía haber sido tocada por la luminosidad de la luna, o socorrida por una brisa cálida, pero nada similar sucedió. Sencillamente estaba enfermando de angustia; no podía hallarle y mis esfuerzos por incorporarme eran reducidos instantáneamente por el vacío que se acrecentaba mientras el frío me extinguía. Finalmente ocurrió como acontece siempre, rendida ante la oscura madrugada, sin hallazgo alguno, suspirando hondo, parpadeaba por largos segundos y allí estaba la fría realidad exigiéndome altanera que me resignara a dormir en este mundo con mis ansias a flor de piel.
Crucé el patio con la mirada un poco más perdida, colmada de dudas y anestesiada aún por el frío. Me dejé caer en la flor de loto, mientras los colibríes disfrutaban examinar el gris de mis ojos, entre la pampa y la delicada llovizna zumbaban, como zumbaba el eco desde las entrañas del salón, turbando imperceptible mi inocente y breve felicidad; caía el telón y yo lo ignoraba, como ignoré el momento en el cual ocurrió mi magno descuido. Empero la actividad cíclica de esta energía que me impulsa, al concentrarse la necesaria, volverá a dirigirme con su inercia casi a empujones al mismo limbo, animada por esa actitud moribunda de ambicionar cada respuesta y envidiar cada iniciativa de progreso. Solo déjame crear nuevos horizontes para tu sombrío y enloquecedor salón mudo, permíteme respirar esta cálida brisa o ser besada por esta luz crepuscular, ¡déjame vivir! y prometo volver a buscarla… lo intentaré, lo prometo, lo prometo.

Si, soy lo suficientemente fuerte para aceptarlo y conservarlo.
El pasado inició su primer brote a través de su rostro iracundo, cada una de sus frases, insultos y gestos desbordaban un rencor injustificable, sencillamente des contextualizado El volumen de su voz me conecto con rapidez a grandes miedos de un antaño perturbante, mientras su mano amenazante señalizaba su ilimitada prepotencia. Solo nos limitamos a responder con sinceridad, como he acostumbrado hace un buen tiempo; pero lamentablemente eso no apago la furia de sus memorias, nada puede callar sus miedos transmutados.
Tome lo necesario, lo importante era mi criatura albina, jamás la abandonaría a su suerte, no se la confiaría a él. Las lágrimas de ambas no podían ser más dolorosas, la habitación era un infierno familiar, tome lo necesario y cerré esa reja dejando atrás a un padre que nunca las querría realmente.
El brote siguiente me sorprendió en mi memoria, sabía que sucedería más temprano que tarde y así tuvo que ser. Cerré la puerta de mi cocina, gire con normalidad y ahí estaba… encendido, con su tamaño y diseño singular, mi primer computador portátil ya no tenía la pantalla estropeada, solo se limitaba a sorprenderme. Encontré muchas fotografías, la mayoría estaba perfilada en mis memorias; algunas grabaciones de voz repitiendo y asegurando amor sincero, cartas y dibujos. Fue un momento necesario, no se puede vivir escapando de todo lo que alguna vez fue transparente y verídico. Guardaré lo que vi, quizás algún día alguien más vuelva a valorar este pequeño y sencillo tesoro estancado.
El tercer brote fue la destilación de todo lo vivido, mi mente recreó sucesos peligrosos y enervantes, mi metabolismo no pudo tolerarlo y enfermé por algunas horas… empero he tatuado mi piel nuevamente, para jamás olvidar estos brotes, también podría evitar estas circunstancias.
Yo no puedo asegurar la comprensión equitativa de ese mundo creado por dos, me es imposible asegurar que un padre quiera y realmente no puedo limitarme a escapar de todo lo que duele, nadie debería vivir así, pues llegara el día en el que no podrán avanzar solo porque ellos mismos se lo impedirán.

Ha pasado un tiempo considerable desde la última vez que dejé al calor propagarse por mi cuerpo, arrastrando locura y pasión en mi sangre. Entonces sucedió lo que irremediablemente sucedería al probar el veneno de la desilusión y con ira cerré todas las puertas, lo guarde silencioso en hielo y me recosté lentamente en la piedra, para aguardar con mis últimas fuerzas lo anhelado, empero lamentablemente caí en un letargo frío, con armadura y antifaz. Sucedieron tantos actos heroicos, travesías, batallas… y yo solo esperaba en Oneiros.
A momentos despertaba producto de voces centelleantes, cálidas, lo suficientemente cálidas para generar arritmias en ese corazón enclaustrado en hielo. Extendía mis alas y sonreía, disfrutaba y volvía a sentir…pero me asaltaba el miedo y corría por mi máscara y en mi piel volvía a nevar…me escondía por tanto tiempo que mi pelo se tiño de negro y mis ojos de gris, para hacer juego con las sombras de mis memorias.
Pero hoy se eclipso un murmullo lunar en plena madrugada, declinó en lo paralelo de la existencia y se refracto en lo cómodo de mis silencios para finalmente crear un pandemonio astral. Detrás de las hiedras hay unas sombras simpáticas, que logran hacerme suspirar, justo cuando la luz les favorece yo puedo desplegar un poco mis alas y anhelar; patrones oníricos confabulando en mi presente. Extiendo mi mano y dejo reposar mi sien sobre mi brazo, el piso y su roca fría mimetizadas con la temperatura del acorazado enclaustrado, la luz y sus patrones…Un renacer exquisito está dando lugar en este silencio confortable, yo… estoy comenzando a sentir el milagro.
“Yo no debería haber postergado esta correlación furiosa e intensa de sentimientos por más de un semestre, pero realmente necesitaba calmar toda esta turba frenética que me estaba destruyendo y plasmarla como corresponde para un acontecimiento tan glorioso del cual mi presencia se espera con ansias y prometiendo mucho antes, justo antes de partir, volver a la tierra amada, cumplir pasó a ser una gesta.”
La mariposa de alas rotas
Y todo aconteció con prisa, locura, silencio y soledad, adoptando desenlaces increíbles… La distancia me dolió en el génesis de todas mis emociones, te cortaron esas finas alas y las devoraron con maldad. Luego intentaron destruir todo tu honor solo para alimentar ese vacío sucio que lo carcome… Y yo quise ser la fuerza de tu caballero y la ira vengativa de sus ojos. No es posible que puedas imaginar cuanto he sufrido mis silencios recordando todo esto, quizás tu rencor de inocente víctima se asemeje un tanto… ¿Cómo es posible que le hicieran esto a la niña de mis ojos? ¿Por qué lastiman a mi niña hermosa? Llore y grite tanto… Luego odie todo, en especial la distancia y a esa bestia indecente que te mutiló. Finalmente me odie a mi por no estar ahí y por todas las ausencias hasta que la soledad y el contexto decidieron acercarme este lápiz de tinta negra. Supe que ocurriría un milagro cuando leí su nombre y ocurrió, lo he visto en diferentes tiempos y momentos, me está esperando.
Y yo esperé en silencio para ordenar todo lo que se rompió aquí dentro, muy dentro.
Ahora estoy en paz, pues todos le esperamos con amor e ilusión y a ti te cuida un joven caballero con corazón de cristal; mi corazón se acelera al escuchar que todo va bien, como lo mereces.
Mi mariposa… Poco a poco tus alas brillan y te elevan, llevándote por caminos puros, sinceros y cálidos, la niña de mis ojos jamás volverá a estar sola. Lamento mi silencio y espero lo comprendas, ahora es momento de dirigirme a ti:
Te amo y siempre estaré para ti, estoy esperando con ilusión a Raziel, lista para ser su ángel.

