Los acorazados si sienten, frío. Son extremadamente sensibles a la deslealtad, a la mentira, a la burla irrespetuosa. Entonces, por ello, son agresivos, apasionados, lunáticos, irreverentes, soberbios. Puede que no sea solo cristal, nevadas y témpanos su existencia. Probable es su condición ajena, ritualista, extravagante, detallista, ensimismado.
Mira; Te lo encuentras justo detrás de una sonrisa reducida a mueca, en medio de un longevo silencio doloroso y sin lágrimas, están suspendidos en el horizonte granate, decolorándose a cada bombear, él está aquí… con sus ecos, en medio de este trozo de firmamento fulminado a medio tejer de mi plexo solar.  
Antes existía bonito; transparente y suave, cálido al tacto, ronroneándole a las bellas palabras, regodeándose entre la pureza y sinceridad compartida, con tantas promesas correspondidas, salpicando de detalles únicos todo lo que lograba alcanzar con sus latidos. Era el mejor.
Inmediatamente después de su magna caída pasó años resguardado en un ciruelo, estudiando con admiración la metamorfosis de los gorriones, deseoso de sanar, inspirado en sus grandes esfuerzos en soledad; empero pasó tanto intentando en solitario que cayendo en las artimañas ajenas se consumió reparando los daños de maneras complejas, agotadoras. Constante pasaba sus mejores tiempos arreglándolo todo y creando estrategias de protección, tanto así, que los fríos inviernos de aquellos años le terminaron atrapando en medio de múltiples capas día y noche. Junto con éstas llego el hielo, se agruparon capas, miles de capas de finísimo cristal en sus superficies y finalmente llegaron ellas a resguardarse, las invaluables, las blancas aladas, todas sus ilusiones.

juajajajaj!!! muero!

juajajajaj!!! muero!

(Fuente: sirenomandelflow)

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club-verraco:

 

seguro se salva del apocalípsis zoombie

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seguro se salva del apocalípsis zoombie

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Si bien sabían que me dirigía por el mismo sendero de las últimas hojas otoñales, con aquel abrigo de sombras ocultándome mientras se dispersaban entre la brisa los imposibles silencios de nuestros bosques mágicos…esta vez la meta era muy diferente, mientras duraba mi luz, entregue todo en cada batalla. Los enardecidos pasos, las maniobras finas y rápidas cortando el viento, los suspiros se escapaban y confundían entre el polvo que levantaba cada intrépido giro casi felino, todo era entrega y pasión por el arte de conseguir la victoria. Use cada uno de los recursos con la mayor naturalidad y transparencia, no deseaba demostrar nada, solo era yo, dirigiéndome a lo profundo de mis recuerdos para cambiar el curso del tic-tac, en lo más profundo de cada lámina de cristal de aquel acorazado vestido extrañado para batallar. Mi meta era despojarle a él de sus máscaras, remontando al pretérito, evitando el veneno soporoso que emergía de las grietas… debía encontrarle, debe mostrarse tal cual para poder entregarle todo esto que llevo aquí, esta mezcla heterogénea de magia y locura que late en mi código.  Tenía la certeza y la esperanza en mano, solo faltaba superar los venenos y comprobarlo. Cada paso frenético me acercaba más a sus silencios, un juego de mutismo y filos mortales, en cada palabra y proyección de una imaginería. Voy a llegar, tengo todas mis energías concentradas en esta contienda, mis dedos deslizarán la cinta de tu antifaz, caerá y solo entonces, podrás ser tú y podré amarte yo incondicionalmente. Por ahora los minutos fluyen cual marea nocturna bajo el amparo de la madre luna y se oculta en su piel de sombras la pantera, aguarda y susurra “todo va a estar bien”. 

Si bien sabían que me dirigía por el mismo sendero de las últimas hojas otoñales, con aquel abrigo de sombras ocultándome mientras se dispersaban entre la brisa los imposibles silencios de nuestros bosques mágicos…esta vez la meta era muy diferente, mientras duraba mi luz, entregue todo en cada batalla. Los enardecidos pasos, las maniobras finas y rápidas cortando el viento, los suspiros se escapaban y confundían entre el polvo que levantaba cada intrépido giro casi felino, todo era entrega y pasión por el arte de conseguir la victoria. Use cada uno de los recursos con la mayor naturalidad y transparencia, no deseaba demostrar nada, solo era yo, dirigiéndome a lo profundo de mis recuerdos para cambiar el curso del tic-tac, en lo más profundo de cada lámina de cristal de aquel acorazado vestido extrañado para batallar. Mi meta era despojarle a él de sus máscaras, remontando al pretérito, evitando el veneno soporoso que emergía de las grietas… debía encontrarle, debe mostrarse tal cual para poder entregarle todo esto que llevo aquí, esta mezcla heterogénea de magia y locura que late en mi código.
Tenía la certeza y la esperanza en mano, solo faltaba superar los venenos y comprobarlo. Cada paso frenético me acercaba más a sus silencios, un juego de mutismo y filos mortales, en cada palabra y proyección de una imaginería. Voy a llegar, tengo todas mis energías concentradas en esta contienda, mis dedos deslizarán la cinta de tu antifaz, caerá y solo entonces, podrás ser tú y podré amarte yo incondicionalmente. Por ahora los minutos fluyen cual marea nocturna bajo el amparo de la madre luna y se oculta en su piel de sombras la pantera, aguarda y susurra “todo va a estar bien”. 

Ansiar más

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Yo…realmente estaba atemorizada debido a esta nueva emoción, sencilla y sinceramente no tenía idea alguna de que hacer o no hacer. Limitándome a girar en las elipses crecientes de mis inquietudes debido a la beatitud de tus acciones y palabras. Fue difícil aceptar tanta veracidad, es así cuando vives medio aturdida en mentiras ajenas y te desgastas en quien no merece tu tiempo y menos tu amor. A pesar de mis barreras y mi armadura, conseguiste tocar mi palpitante cristalizado y se paralizó. Todo flujo de hielo amontonado dejó de ser tras horas de exposición a tu luz ¿esto es… estos son mis latidos? Su eco me entrega ahora una calidez mucho más intensa… oh, vamos, sé que lo estas consiguiendo. Las sombras no pueden protegerme de quien no desea dañarme. Esta no es la conquista de nadie, esto no es un juego, este es mi acorazado anhelando en soledad, solo soy yo sin armadura, sin antifaz. Este sueño no debe acabar, esa sonrisa se debe mantener entre el resplandor de la mañana, por que yo… no tengo miedo.

-Sus ojos se marchitan y ennegrecen ante la verdadera luz de la fe-

Esta noche se terminaron las supuestas explicaciones que intentó proyectar mi mente en sus variados intentos por defender la lucidez que adquirió estos últimos meses tras contiendas enervantes. Se resignaron ante la veracidad de los latidos y la constante sincronización de ideas, entonces comenzó a fluir mientras transcurría el día, era miedo. Nunca antes se sintió desglosada con sutileza, descrita y finalmente comprendida. Ignoraba encontrar tantos ecos en otra alma, sencillamente no pudo presentir que llegaría el día de enfrentarse a un paladín real, ya que después de perder sus alas por falsos héroes sólo se resignó a inventar los rasgos, detalles y memorias que desearía encontrar y se conformaba anhelando todo esto ante la asumida idea de nunca toparse con uno, porque para estos tiempos eran un mito. Tan convencida estaba… que el anhelo le entregaba fuerzas de resiliencia. Fue cuando se perdió profundamente en su mirada. Comenzó a sospecharlo, el día en el cual le entregó absoluta su atención, lo aceptó con la locura que embriaga a un templario después de asumir la traición que sentenció al grial. Cuando los ecos se multiplicaron en número y las situaciones se volvieron más propicias pudo internalizarlo, estaba en medio de un majestuoso tablero y el juego era una completa maravilla, como su anfitrión. Tanta elocuencia en su espectador le atemorizaba, se sentía vulnerable ante su transparencia, sentía real la predestinación y sabía que esto no podía suceder sin argumentos consistentes.
Era él un ser absolutamente diferente, hablaba del valor y sutileza de los detalles, su mirada reflejaba una inconfundible templanza, sus actos concordaban con sus argumentos, tenía la capacidad de diferenciar lo banal y lo profundo. Descubrió tanta destreza forjada con sinceridad e inocencia, fue tanta luz que ella solo quería escapar a sus sombras para asumirlo, necesitaba aceptar esa virtuosa existencia sin enloquecer.
Necesitaba tiempo e intimidad para comprender porque se sentía tan inmensamente vulnerable ante su presencia, realmente necesitaba reflexionar.
No solo analizó cualquier sensación, recuerdo, situación o emoción  similar en busca de un significado para él. Porque para él no habían máscaras que sujetar presionada, no existían ansias por encajar, para él era ella tal cual,  fue aceptada así, tan real que se sintió desnuda y lo suficiente como para que él viera su alma. Para entonces el vínculo era increíble y su miedo la convirtió en una sombra viviente a la espera de aceptar lo predestinado. Era un ansia incontrolable, un deseo retorcido de escapar…para asimilar que jamás sintió antes a un ángel, que si podía amar. 

 Me iluminó el resplandor de los pequeños fragmentos de tiempo que se colaron en mi memoria. Te desdibujaste en una danza silenciosa, como sombra viviente me mantengo al margen de estos límites no acordados. En la espera y captura de tus rasgos.
Conteniendo los deseos de mencionarte algo sobre esta maravillosa idea que se va forjando como una cimitarra, ligera y certera. Una sombra viviente observando en cada casual movimiento repentino, disfrazando el pensamiento calculado por espontaneidad, extendiendo las alas en son de aferrarte en este mundo un día más, una tarde más.
Entonces hoy sucedió, recordé ese sueño que no podía conjurar y que sin embargo tras despertar pronuncié en susurro “no sé qué he soñado, no puedo verlo aquí dentro, pero me siento feliz”, se unieron fragmento a fragmento y se dibujó tu perfil…todo tal cual, los destellos eran esta mañana soleada y la felicidad era tu presencia. Todo se aclaró en segundos y con una sonrisa, guardando mi tierno descubrimiento predestinado en mis silencios, me mantuve al margen respetando esos límites no acordados. Nunca acordados.
Comprenderlo, acapararlo en mi interior y dejar que todo su resplandor me cubriera. La sombra viviente capturando rasgos para luego proyectarlos en sus silencios y formar algo de ésa, la verdadera magia. Eso era, ¡seguro que sí! Y comprenderlo, asimilarlo, me brindó una descarga de alegría y adrenalina fascinantes.
Con la más pura inocencia, aquí, en mi castillo, con mis secretos por doquier, estás aquí como indicó la premonición, realmente estás aquí. Ambos relatando constantemente, la mirada perdida en el techo, ambos estábamos perfectamente. Vamos, estas retroalimentaciones y relatos deben repetirse.